Quien expone
Trae el producto y un problema concreto que quiere resolver esa misma sesión.
Cada mes, un socio pone su producto sobre la mesa. No hay pitch, no hay métricas maquilladas: se enseña lo que funciona y lo que todavía no.
Quien expone comparte pantalla o producto en directo: nada de capturas retocadas. Después vienen las preguntas, sin turno fijo ni límite de dureza, siempre con la intención de ayudar y no de lucirse.
Los roles rotan: quien modera hoy, la próxima vez pregunta.
Trae el producto y un problema concreto que quiere resolver esa misma sesión.
Reparte turnos, corta divagaciones y cuida que las preguntas no se conviertan en consejos no pedidos.
Toma sus propias notas; no hay acta compartida ni resumen posterior por escrito.
«Un socio presentó una función que llevaba meses puliendo. En quince minutos, tres personas del círculo señalaron que el problema no estaba en la función, sino en el paso anterior: nadie llegaba a usarla porque el flujo de entrada era confuso.»
«El cierre de esa sesión fueron tres acciones: simplificar el flujo de entrada, quitar dos pasos y volver a medir en cuatro semanas. Nada de promesas de resultado, solo un plan corto.»